Escriba las reglas del premio en plata por resultado antes de que empiece el período que cubre (una cosecha, un año u otro período que usted elija), y entrégueles una copia a todos los que pueden cobrarlo. Son cuatro: la meta que tiene que alcanzar el resultado, cuánta plata paga el premio, cómo se reparte esa plata entre las personas y la fecha de pago. Escritos en una hoja, esos cuatro renglones son el acuerdo del premio, entregado antes de que nadie sepa quién va a cobrar cuánto. Con la regla en el papel antes de que arranque el trabajo, es más probable que el premio funcione como recompensa y no como el comienzo de una pelea.
Al final de la cosecha, el dueño decide darle algo extra a quien más tiró del carro. Saca las cuentas de cabeza y reparte a ojo. Un tractorista está seguro de que le tocaba más. Otro se entera de que el compañero de la otra máquina se llevó el doble. El premio que iba a unir a la cuadrilla termina en resentimiento, y la plata ya se pagó. Lo que faltó fue una regla escrita antes de que hubiera un resultado para discutir.
¿Por qué un premio decidido después del resultado termina en pelea?
Porque, sin una regla acordada de antemano, nadie en la cuadrilla puede ver cómo se calculó cada monto. Entonces cada monto parece arbitrario, y lo que parece arbitrario parece injusto.
Los estudios sobre premios en otros tipos de trabajo van en la misma dirección. Alex Bryson y colegas, economistas que reunieron los datos de tres encuestas a trabajadores de empresas de todo tipo, encontraron que el premio repartido entre todo el grupo va de la mano con más satisfacción en el trabajo, en buena parte por más lealtad y una sensación más fuerte de cobrar lo justo; una encuesta muestra una relación, no prueba que el premio haya causado la satisfacción.
Yuyao Chen, de la escuela de negocios de la Universidad de Nanjing, en China, y colegas revisaron en 2022 cien estudios de pago ligado al desempeño, en un artículo de la revista Frontiers in Psychology. Encontraron que parte del efecto de ese pago sobre el trabajo depende de que la gente considere justos el monto y la forma en que se decidió. Ninguno de los dos estudios se hizo en establecimientos agropecuarios, y ninguno puso a prueba una regla escrita. Aun así, si la cuadrilla no puede ver de qué regla salió un pago, le va a costar considerarlo justo, por generoso que sea.
¿Qué va escrito en el acuerdo del premio?
Cuatro renglones, y cada uno es una decisión que usted toma para su campo, no un monto que fija la ley. Usted los escribe una vez, antes de que empiece el período, y le entrega la hoja a la cuadrilla. El acuerdo es solo esa hoja.
| El renglón | Lo que usted fija antes del período |
|---|---|
| La meta | el nivel que tiene que alcanzar el resultado para que alguien cobre, medido con un número que la cuadrilla puede cambiar con su trabajo |
| El monto | cuánta plata paga el premio: un monto fijo si se alcanza la meta, un monto por unidad por encima de la meta (por tonelada, por ternero destetado) o un porcentaje de una cifra que usted pueda verificar, como la venta de la cosecha o la ganancia del campo en el período |
| El reparto | cómo se divide esa plata entre las personas que pueden cobrarla |
| La fecha de pago | el día en que se paga la plata |
De los cuatro, el reparto es el que más pesa, porque en el renglón del reparto usted define quién se lleva cuánto. Ahí empezó la pelea del ejemplo de la cosecha.
Este acuerdo trata solo del premio, la plata que depende de un resultado. Reconocer el buen trabajo sin plata, con un día libre o un reconocimiento delante de la cuadrilla, pide una regla escrita propia, y otro artículo explica cómo escribir la regla de reconocimiento antes del trabajo. El sueldo fijo de cada puesto de trabajo, que se cobra haya premio o no, es otra decisión, tratada en un artículo sobre cómo fijar para cada puesto un sueldo mínimo y máximo y una regla escrita de aumento.
¿Por qué escribir el reparto antes de que haya un resultado que repartir?
Porque, una vez que usted sabe a quién le fue bien y a quién no, cuesta mucho más fijar una regla que todos acepten como justa: cualquier reparto que elija puede parecer hecho a la medida de alguien. Si escribe el reparto antes, se compromete con él cuando todavía nadie sabe el resultado. En un establecimiento frutícola del Reino Unido donde un grupo de economistas encabezado por Oriana Bandiera hizo un experimento, los cosecheros trabajaban en equipos. El establecimiento pagaba un monto por kilo de fruta cosechada por el equipo, en partes iguales para cada integrante. Cada cosechero sabía cómo se iba a repartir la plata del equipo antes de cosechar el primer kilo.
Cada trabajador juzga si lo que cobra es justo comparándolo con lo que cobran los demás. S. L. Fogleman, en una guía para empleadores rurales publicada por la Kansas State University, en los Estados Unidos, dice que la justicia es lo primero que hay que pensar al fijar el pago: tiene que ser justo entre los empleados del mismo establecimiento y justo frente a lo que pagan otros campos.
En un premio que se reparte dentro de la cuadrilla, la comparación que pesa es con los compañeros. Quien nunca vio cómo se hizo el reparto suele sospechar que es injusto, muchas veces antes de que alguien se queje en voz alta. Con la regla escrita y entregada de antemano, cada uno puede comparar lo que cobró con lo que está en el papel, y no con un rumor.
¿Qué necesita el renglón de la meta?
La meta tiene que ser un resultado que la cuadrilla pueda cambiar con su trabajo, medido con un número que usted anota. Si no, el premio queda librado a la suerte: la lluvia o el precio deciden si se paga, no el trabajo. Teagasc, el organismo del Estado irlandés para el agro y los alimentos, da ejemplos de esos números en el tambo, como los sólidos de la leche producidos en un período o la tasa de mastitis del rodeo.
Según Teagasc, un plan de premios tiene que estar por escrito y fijar metas realistas y alcanzables, dejar claro el número de desempeño a partir del cual se puede pagar el premio y explicar cómo se va a determinar si el premio se ganó.
En su hoja, ese número es el que usted escribe en el renglón de la meta: el nivel que tiene que superar el resultado para que se pague algún premio. La forma de calcular la plata va en los renglones del monto y del reparto. Todo queda escrito antes de que empiece el trabajo.
Teagasc también advierte que un plan puede desanimar a la cuadrilla en vez de motivarla: cuando el trabajador tiene poco control sobre el número, o cuando el empleado considera el premio injusto o imposible de alcanzar. Los dos problemas se resuelven en el renglón de la meta: escriba un número que la cuadrilla pueda cambiar con su trabajo, y fije la meta en un nivel que pueda alcanzar.
¿Cuándo un premio de equipo sale al revés?
Cuando el reparto deja que algunos de la cuadrilla se cuelguen del trabajo de los demás. Ese riesgo también depende de quién elige trabajar con quién. En el establecimiento frutícola, los mismos cosecheros armaban los equipos, muchas veces con amigos, y los investigadores explican que uno se cuelga menos del trabajo de un amigo. Cuando la administración empezó a publicar un ranking de equipos y, más tarde, a pagarles un premio en plata a los mejores, los más rápidos dejaron a sus amigos y armaron equipo con otros tan rápidos como ellos. Así se perdió esa protección contra el que se cuelga.
Antes de escribir el reparto, pregúntese cómo podría cambiar quién trabaja con quién, y si deja que alguien se cuelgue de los demás.
Un premio de equipo trae dos riesgos más. El primero: los compañeros pueden vigilarse entre ellos para que nadie se cuelgue, pero Bryson y colegas señalan que una cultura de vigilarse unos a otros puede traer efectos negativos sobre las ganas de trabajar y la satisfacción en el trabajo.
El segundo riesgo: si usted ata el premio a un número que la cuadrilla puede subir sin hacer bien el trabajo, como los cajones cosechados sin mirar la fruta golpeada, obtiene más cajones y no mejor trabajo. Elegir un número que no se pueda inflar así es tema de otro artículo, cómo revisar el número del premio antes de pagar por él, donde usted revisa el número en el papel antes de escribirlo en el renglón de la meta.
¿Y la forma legal del pago?
Queda fuera de la hoja, a propósito. Pregúntele a su contador si la plata cuenta como participación en las ganancias según la ley, si el convenio colectivo fija algún mínimo, qué impuestos paga el premio y cómo se liquida en el recibo de sueldo. Las respuestas cambian de un país a otro, y pueden sumarle exigencias al acuerdo. No reemplazan los cuatro renglones: sea cual sea la forma del pago, alguien tiene que escribir la meta, el monto, el reparto y la fecha de pago, y entregárselos a la cuadrilla antes de que empiece el período. La hoja es una de las reglas escritas para manejar al personal del campo, reunidas en los artículos de la biblioteca sobre personas.
Por dónde empezar
Lleva cerca de una hora y una hoja, sin ningún programa de computadora.
Un premio repartido a ojo sale caro dos veces: usted paga la plata y, en vez de unir a la cuadrilla, el premio arranca una pelea. Con los cuatro renglones escritos y entregados antes, la misma plata llega con una regla que toda la cuadrilla vio antes del resultado. Para las otras decisiones del manejo del campo, más allá de la cuadrilla, empiece por la página de gestión agropecuaria.