Arrancar con lo que ya mide, y agregarle a cada número dos cosas: de dónde salió y el día en que se tomó. Un primer informe de cifras ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), las que hoy un comprador o un banco piden mostrar, no es un proyecto de medición nuevo. Son los indicadores que el campo ya lleva, reunidos en una sola hoja, cada uno con su fuente y su fecha para que el que lee pueda comprobarlo en vez de creer en su palabra. El informe no existe para probar que el establecimiento es sustentable. Existe para convertir números sueltos que el campo ya tiene en algo que alguien de afuera de la tranquera pueda revisar.
El pedido casi siempre llega de afuera. El cuestionario de un comprador, el legajo de un banco, la planilla de la cooperativa, cada uno pide cifras de gasoil, fertilizante, agua, gente, accidentes o permisos. El campo ya tiene la mayoría de esos números en algún lado: la libreta del gasoil, el plan del agrónomo, la liquidación de sueldos, la contabilidad. Lo que no tiene es una hoja que diga qué número, de dónde y cuándo. La tentación en ese momento es contratar un consultor, adoptar un marco de cien indicadores y empezar a medir cosas que el establecimiento nunca midió. Esa es la forma cara de hacer un primer informe, y no es la que piden los propios marcos.
¿El primer informe ESG es medir de nuevo, o los registros que ya lleva?
Los registros que ya lleva. Cuando unos investigadores probaron herramientas de sustentabilidad ya armadas en campos reales, las herramientas llevaron tiempo y les enseñaron poco a quienes las usaron. Evelien de Olde y sus colegas, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, y de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, relevaron 48 herramientas de evaluación de sustentabilidad basadas en indicadores y aplicaron cuatro en cinco establecimientos de Dinamarca, dos tambos y tres criaderos de cerdos. Las cuatro herramientas llevaron de unas 2 a 9 horas por establecimiento, con preparación, aplicación e informe (según los autores, las evaluaciones completas pueden llevar semanas), y los productores agropecuarios del estudio terminaron juzgando que las herramientas les dieron poco conocimiento nuevo.
Los datos en que se apoyaban esas evaluaciones ya estaban en el campo antes de que llegara ninguna herramienta: la contabilidad, el sistema de gestión, los planes de cultivo y de fertilización. Así que la materia prima de un primer informe existe antes de contratar a nadie. El propio marco de la FAO para alimentos y agricultura, SAFA, ordena esa materia prima según de dónde viene, y califica cada cifra como dato primario, secundario o estimación, y trata la estimación que hace el dueño sin documentación como dato de baja calidad. Un primer informe se arma juntando los registros primarios, no generando números nuevos para completar una plantilla.
¿Qué convierte un número del informe en prueba y no en una afirmación?
La fuente y la fecha. La Global Reporting Initiative (GRI), un conjunto de normas que las empresas usan para escribir informes de sustentabilidad, le pide a quien reporta poder identificar las fuentes originales de la información reportada e indicar qué datos se midieron. Se escribió para empresas, no para campos, pero el mismo cuidado sirve para la hoja del campo.
SAFA mete la misma idea en una sola calificación. Su Accuracy Score mide la calidad del dato detrás de cada cifra, y sus partes son el marco temporal, el tipo de dato y la metodología. Dicho en criollo, el marco temporal es la fecha y el tipo de dato es la fuente. Un número de gasoil sin fecha y sin origen es una afirmación. El mismo número etiquetado como gasoil de los comprobantes de compra, de la última campaña, sacado de la contabilidad, es prueba. Esas dos etiquetas son toda la diferencia entre uno y otro, y no le cuestan nada al campo, porque el campo ya sabe de dónde salió el número y cuándo.
¿Qué indicadores entran, y quién decide?
Los que le importan a quien pidió y que el campo ya puede respaldar con un registro, ordenados en los tres lados del ESG. SAFA nombra cuatro dimensiones, buena gobernanza, integridad ambiental, resiliencia económica y bienestar social, que es ESG con la columna de la plata al lado. Dentro de cada lado, vale más el indicador que se puede respaldar con un registro que el que suena bien.
Christian Schader y sus colegas, del FiBL, un instituto suizo de investigación en agricultura orgánica, compararon métodos de evaluación de sustentabilidad en todo el sector de alimentos y encontraron que la selección de indicadores determina los resultados de la evaluación: la lista que se elige cambia el puntaje que sale.
Esa es la regla de selección para un primer informe: elegir el indicador que se puede respaldar con un registro. Del lado ambiental suele ser de dónde viene el carbono del campo y el gasoil y el fertilizante que hay detrás. En gobernanza son documentos que el campo quizás ya escribió, un código de conducta que todos firmaron y los papeles que revisa la primera auditoría interna. Del lado social son los registros de accidentes y de capacitación y una política contra el acoso escrita.
Nóra Gombkötő y sus colegas, de la Universidad Széchenyi István, en Hungría, diseñaron una herramienta para evaluar cada campo con métricas fáciles de medir a nivel del campo para lo ambiental, lo económico y lo social. Un primer informe puede seguir la misma lógica: una cifra que nadie en el campo puede medir difícilmente se vuelve a reportar la campaña siguiente.
| Lado | Un indicador que probablemente ya mide | El registro del que sale | La fecha que lleva |
|---|---|---|---|
| Ambiental | Gasoil usado en la campaña | comprobantes de compra en la contabilidad | inicio y fin de la campaña |
| Ambiental | Nitrógeno aplicado por lote | el plan de fertilización y los remitos | la fecha de aplicación |
| Social | Accidentes con días perdidos | el registro de accidentes | la fecha de cada hecho |
| Social | Capacitación dada | la planilla de capacitación | la fecha de cada instancia |
| Gobernanza | Código de conducta vigente | la hoja firmada | su fecha de vigencia |
| Gobernanza | Permisos y habilitaciones al día | el legajo de permisos | las fechas de emisión y vencimiento |
¿Cuándo un primer informe dice más de lo que el campo puede respaldar?
Cuando lleva indicadores que el campo no puede respaldar. SAFA advierte que una declaración de buena intención no es prueba de práctica sustentable y que esa declaración puede usarse para proyectar una imagen de práctica sustentable más allá del esfuerzo real de la empresa. Un informe rellenado con indicadores que el campo no puede respaldar hace exactamente eso, y la falla aparece de dos maneras.
La primera es la estimación disfrazada de medición. SAFA cuenta como dato de baja calidad la cifra adivinada sin documentación, así que un número estimado se rotula como estimación y nunca se reporta como si se hubiera leído de un medidor.
La segunda es la plantilla prestada. Una plantilla de cien indicadores copiada a un primer informe trae indicadores para los que el campo no tiene ningún número. Un informe corto, con fuente en cada línea, aguanta mejor las preguntas de un comprador que uno largo con fuente solo en la mitad.
Por dónde empezar
El trabajo cabe en una tarde con la contabilidad y los registros que ya lleva, y termina en una hoja. Alcanza con papel. La ayuda de afuera solo entra si el comprador o un programa de certificación exige una norma específica; en ese caso, hay que leer esa norma primero, con un especialista si hace falta.
Mantener el número, su fuente y su fecha en una línea, y rehacer la hoja la próxima campaña, permite comparar un año con otro y contestarle al comprador o al banco con cifras que pueden comprobar. Esa comparación es parte de la gestión agropecuaria, y los otros artículos de sustentabilidad tratan más registros que un comprador puede pedir.
El informe que sobrevive a la lectura de un comprador rara vez es el más largo. Es aquel en el que cada línea vuelve a un registro con fecha, y las filas en blanco quedaron en blanco a propósito. Un campo que puede mostrar de dónde salió un número ya contestó la única pregunta que el lector de afuera iba a hacer, y la contestó con papel que tenía antes de que llegara el pedido.