Escriba una política contra el acoso de una página, con un canal nombrado para las quejas, antes de necesitarla. En un establecimiento sin ella, cuando aparece un caso, nadie sabe qué cuenta como acoso ahí, a quién llevarlo, cuánto tarda una respuesta, ni si la queja queda en confidencia. La persona que necesita ayuda no tiene adónde ir, y el establecimiento no tiene registro de haber ofrecido un camino. Si un abogado, un inspector de trabajo o un juez en un juicio laboral pregunta después cuál era el canal del establecimiento, la respuesta es que no había ninguno.
La página tiene cinco partes. Qué cuenta como acoso en este establecimiento, en palabras simples y con ejemplos. El canal que la persona usa para denunciar, y quién recibe la queja. Una segunda persona para recibirla, para el día en que la queja es sobre quien normalmente la recibe. La cantidad de días en que el establecimiento se compromete a responder. Y la regla de confidencialidad: quién ve la queja, y el compromiso de que denunciar de buena fe no le cuesta nada a quien denuncia.
¿Una política contra el acoso escrita es el estándar, o papel que algunos guardan?
Es el estándar internacional. El Convenio sobre la violencia y el acoso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un tratado de 2019, pide que cada país que lo ratifica exija a los empleadores, en la medida de lo razonable, que adopten y apliquen, en consulta con los trabajadores y sus representantes, una política del lugar de trabajo sobre la violencia y el acoso. Lo que el convenio pide es una política, no una buena intención.
Si su país ratificó el convenio, qué considera acoso su ley y qué obliga a tener a su establecimiento son preguntas para un abogado laboralista de su zona. Pídale que lea la política antes de que empiece a regir.
¿Qué va en la página?
Las cinco partes de arriba, escritas con los nombres y los números de su establecimiento. La Recomendación sobre la violencia y el acoso de la OIT, una guía sin fuerza de ley que acompaña al convenio, enumera el mismo núcleo: decir que la violencia y el acoso no se tolerarán, los procedimientos de queja y de investigación, el derecho a la privacidad de las personas y la confidencialidad y la protección de quien denuncia contra la victimización o las represalias. El establecimiento agrega lo que ningún texto internacional trae: los nombres, los plazos y las palabras que va a leer su propia gente.
¿Qué tiene que lograr la definición de acoso?
Dejar un solo sentido de acoso, en palabras simples, para que, cuando aparezca un caso, la discusión sea sobre lo que pasó y no sobre si eso estaba incluido. En Estados Unidos, la EEOC, la comisión federal que controla la discriminación en el trabajo, orienta a los empleadores a incluir en la política una descripción fácil de entender de la conducta prohibida, con ejemplos. Quien está decidiendo si denuncia lee primero los ejemplos: un toqueteo no consentido, comentarios sobre el cuerpo de alguien, la amenaza de quitarle horas a quien rechazó una insinuación.
Es la definición la que vuelve útiles las otras cuatro partes, porque un canal no le sirve a quien no sabe decir si su caso entra ahí.
¿Quién recibe la queja, cuando el problema es quien debería recibirla?
Nombre a una persona para recibir las quejas, y una segunda persona para el día en que la queja es sobre la primera. En muchos establecimientos es acá donde la política falla, porque quien recibe, por lógica, es el dueño, y el caso puede ser justamente sobre el dueño o un pariente suyo. La guía de la EEOC les pide a los empleadores más de un camino de queja, cuando sea posible, incluido uno para denunciar a quienes están en la dirección.
Un canal que lleva solo al dueño falla justo el día en que más se lo necesita. La segunda persona puede ser alguien de confianza de fuera de la familia, o usted puede nombrar en su lugar el organismo público que recibe denuncias laborales en su zona. Escriba ese nombre u organismo en la página.
¿En cuánto tiempo, y por qué escribir un número?
Escriba la cantidad de días, porque “pronto” sin número es una promesa que nadie puede reclamar. La guía estadounidense pide que la política diga que el empleador brindará una investigación pronta, imparcial y completa. El número lo elige el establecimiento: los días para confirmar que la queja llegó y los días para dar una respuesta.
Quien denuncia y después no oye nada más concluye que el canal era de adorno. Un plazo escrito, aunque sea modesto, es algo que la persona le puede reclamar al establecimiento.
¿Alcanza con una política escrita para terminar con el acoso?
Sola, no. Una revisión de 2022 sobre estudios en lugares de trabajo en general, no en establecimientos agropecuarios, halló evidencia limitada de que las políticas y las capacitaciones prevengan el acoso. Con la página, la persona tiene un camino y el establecimiento, un registro.
Ese camino es lo que les falta a muchos trabajadores rurales. En un estudio de 2021 en el Journal of Agricultural Safety and Health, Prado y colegas encuestaron a trabajadores rurales de California y de Michoacán, en México, y ligan la prevención al apoyo para facilitar la denuncia, a la protección de los trabajadores contra las represalias y a que quien acosa rinda cuentas. En esa encuesta, casi ningún caso terminó en una consecuencia para el responsable. Buena parte del trabajo en el campo lo hace una sola persona, como el tractorista en un lote lejano o el tambero de madrugada, sin testigos cerca; muchas veces, la queja de esa persona es el único relato que le llega al establecimiento.
| Parte de la página | De qué se entera la persona | Qué gana el establecimiento |
|---|---|---|
| La definición, con ejemplos | si lo que pasó está incluido | un solo sentido de acoso, no uno por persona |
| El canal y quién recibe | a quién llevarla y quién la va a leer | un camino que existe antes del caso, no después |
| La segunda persona | quién más puede recibir la queja si la primera persona es el problema | una queja que llega a alguien capaz de actuar |
| El plazo de respuesta | en cuánto tiempo llega la respuesta | un plazo, y el registro de si se cumplió |
| La regla de confidencialidad | quién va a ver la queja | la prueba de que la confidencialidad se prometió antes, no se improvisó |
Si el establecimiento ya tiene un código de conducta firmado por cada persona, una página con las reglas de cómo se trata la gente del lugar, guarde las dos páginas juntas. En el código va la regla contra el acoso; en la política, a quién llevar la queja cuando alguien la rompe. Una vez por año, cuando revise la política, controle en el registro que cada queja se haya tratado de la misma manera y dentro de los plazos del propio establecimiento, porque cuidar a la gente es parte de la gestión agropecuaria tanto como cuidar los lotes y la hacienda.
La política también es uno de los registros que entran en un primer informe ESG con lo que ya mide, el resumen ambiental, social y de gobernanza que un comprador o un banco le puede pedir al establecimiento. Otros textos sobre cómo el establecimiento registra el trato que da a su gente están en la sección de sustentabilidad.
Por dónde empezar
Una tarde para la página, diez minutos por persona para entregarla y leerla juntos, y una línea en el registro cada vez que aparezca un caso. Con papel alcanza. Un paso depende de la agenda de otra persona, el abogado laboralista, y la política espera esa lectura antes de empezar a regir.
El día en que llega un caso, el establecimiento con la página discute lo que pasó. El establecimiento sin ella discute primero si alguna vez hubo adónde llevar la queja, y para entonces quien denunció quizá ya haya renunciado.