Para saber de cuántas fuentes depende de verdad su ingreso, separe el ingreso del año pasado por fuente y convierta las participaciones en un solo número: cuántas fuentes del mismo tamaño repartirían la plata de la misma manera. Ese es el número efectivo de fuentes, y suele quedar por debajo de la cantidad de líneas de la lista. Un campo con cinco fuentes, en el que la soja trae el 48% de la plata, depende en la práctica de unas 3,2 fuentes del mismo tamaño.
A continuación van la cuenta, las bandas para leer el resultado, cómo contar como una sola las fuentes que tienen años malos juntas, y la hoja de una página para guardar con los planes del establecimiento.
Piense en un establecimiento que cerró el año con US$ 1.000.000 de ingreso en cinco líneas: US$ 480.000 de soja, US$ 210.000 de maíz de segunda, US$ 180.000 de novillos terminados, US$ 90.000 de leche y US$ 40.000 de arrendamiento de pasto. Por su participación, esas cinco líneas pesan como 3,2 fuentes iguales. Después el productor agropecuario anota qué hace subir y bajar a cada línea. Las dos de grano dependen de una misma causa, las dos de ganadería dependen de otra, y contadas así el establecimiento depende de 1,8 fuentes. La calculadora de diversificación de ingresos, hecha por Rurivia, que publica esta página, corre estos números, y la caída de 3,2 a 1,8 es lo que conviene guardar.
A nadie en el campo le cuesta nombrar las actividades. Lo difícil, sin separar el ingreso del año por fuente, es decir cuánto depende el establecimiento de cada una. El ingreso llega sumado en el extracto del banco, y el extracto no tiene una columna que diga de dónde vino cada depósito.
¿Cómo se convierten cinco líneas de ingreso en un solo número?
La participación de cada línea es su ingreso dividido por el total. Eleve cada participación al cuadrado, sume los cuadrados y divida uno por la suma.
| Fuente | Ingreso | Participación | Participación al cuadrado |
|---|---|---|---|
| Soja | US$ 480.000 | 0,48 | 0,2304 |
| Maíz de segunda | US$ 210.000 | 0,21 | 0,0441 |
| Novillos terminados | US$ 180.000 | 0,18 | 0,0324 |
| Leche | US$ 90.000 | 0,09 | 0,0081 |
| Arrendamiento de pasto | US$ 40.000 | 0,04 | 0,0016 |
| Total | US$ 1.000.000 | 1,00 | 0,3166 |
Cálculo de Rurivia a partir de las participaciones de ingreso del establecimiento del ejemplo.
Uno dividido por 0,3166 da 3,16. Cinco fuentes de US$ 200.000 cada una darían 5, y una sola fuente daría 1, así que 3,16 quiere decir que este establecimiento se apoya como si tuviera tres fuentes del mismo tamaño. La suma de los cuadrados se llama índice de Herfindahl-Hirschman. Uno menos esa suma, acá 0,68, es el índice de diversificación, también llamado índice de Simpson, que va de 0, con una sola fuente, hasta cerca de 1, con muchas fuentes iguales. En la calculadora, el índice aparece al lado del conteo.
El cuadrado es lo que les da peso a las líneas grandes. Sumar las participaciones no dice nada, porque siempre suman 1. Al cuadrado, la soja, con 0,48, aporta 0,2304, y el arrendamiento, con 0,04, aporta 0,0016: la soja factura 12 veces más y pesa 144 veces más. Una línea chica casi no mueve el resultado, que es lo que se le pide a una medida de dependencia.
¿Para qué pasarlo a un conteo, si el índice tiene la misma información? Porque pasos iguales en el índice no son pasos iguales en fuentes. Un índice de 0,90 equivale a 10 fuentes iguales, y uno de 0,95 a 20: una diferencia que parece redondeo en la escala de 0 a 1 es el doble en el conteo. Lo mismo apareció en una encuesta a 46 hogares campesinos de Libres, Puebla, en México, donde Arteaga y colegas encontraron dos grupos con 0,912 y 0,958 en este índice; pasados por Rurivia a partir de los números publicados, son 11,4 fuentes contra 23,8. Por eso el conteo es el número que conviene leer primero.
¿Contra qué bandas se lee el número?
Use bandas armadas con datos del agro. El Ipea, el instituto de investigación económica del gobierno de Brasil, publicó un capítulo que aplica una clasificación de Sambuichi y colegas, con cuatro clases en el índice de diversificación. La clasificación se armó sobre registros de la agricultura familiar brasileña. Exactamente 0 es un solo producto, hasta 0,35 es especializado, hasta 0,65 es diversificado, y por encima de 0,65 es muy diversificado. El establecimiento del ejemplo, con 0,68, cae en la clase más alta, y por eso importa tanto contar juntas las fuentes que fallan juntas.
Cada corte tiene el motivo escrito al lado. La clase de los especializados abarca a las unidades que, aun teniendo más de un producto, sacan el 80% o más del valor bruto de la producción de uno solo de ellos. Para entrar en la clase de muy diversificado, la unidad tuvo que mostrar al menos tres productos de peso parecido en el valor bruto de la producción.
Los dos cortes cierran con la cuenta. Una fuente con el 80% del ingreso aporta sola 0,64 a la suma, lo que deja el índice entre 0,32 y 0,36, según cómo se reparta el otro 20%; el corte de 0,35 cae en ese rango. Tres fuentes iguales dan una suma de un tercio y un índice de 0,667, apenas por encima del corte de 0,65. Así que los dos cortes son conteos antes de ser decimales: un producto con cuatro quintos del valor, y tres productos de peso parecido.
Las bandas publicadas para el comercio entre países no le sirven a un establecimiento, porque se hicieron para ventas repartidas entre decenas de socios. En la escala de la Comisión Europea, una suma por encima de 0,25 indica comercio concentrado en pocos socios, y de 0,15 a 0,25 es moderado. Ahí, cuatro fuentes exactamente iguales, lo mejor que puede lograr un establecimiento con cuatro fuentes, dan 0,25 y todavía cuentan como concentración moderada.
¿Qué se le escapa al número cuando dos fuentes tienen años malos juntas?
El número efectivo sale solo de las participaciones, y las participaciones no guardan ninguna señal de qué fuentes tienen el mismo año malo. Eso importa porque la protección viene de fuentes que fallan en años distintos. La OCDE, que trabajó con la contabilidad de establecimientos de siete países, afirma que elegir una combinación de cultivos cuyos retornos no se mueven perfectamente juntos reduce la variación del ingreso total. Dos fuentes que siempre suben y bajan juntas son una sola fuente con dos nombres.
Donde la sequía golpea a todos los cultivos a la vez, esa protección se achica. En el mismo informe, la OCDE encontró que en Australia los rendimientos de los cultivos se mueven más juntos, y la pérdida de un cultivo tiene más chance de venir con la pérdida de otro. Dos establecimientos pueden tener el mismo índice de diversificación y riesgos muy distintos, según sus cultivos fallen o no en los mismos años.
La OCDE encontró además que el riesgo de precio tiende a golpear a todos a la vez, y por eso los precios se mueven más juntos que los rendimientos. Dicho de otro modo, dos cultivos tienen mala cosecha en años distintos más seguido de lo que tienen mal precio en años distintos. Un segundo cultivo lo protege mucho más contra una mala cosecha que contra un mal mercado. El establecimiento cuyo problema es el precio suele necesitar otra protección, como una cobertura en el mercado de futuros o un contrato a precio fijo.
En la calculadora se puede tener en cuenta. Al lado del nombre y del monto de cada fuente hay una columna de grupo, donde usted escribe una palabra corta para lo que hace subir y bajar esa fuente, como “grano” o “hacienda”. Las fuentes con exactamente la misma palabra se suman, y el resultado es el número efectivo agrupado, 1,8 en el ejemplo. Escriba la palabra siempre igual: “grano” y “granos” quedan como dos grupos.
Armar los grupos de memoria es arriesgado, y la comprobación es barata. Anote el ingreso por fuente de los últimos cinco a ocho años, con las fuentes en filas y los años en columnas, y marque cada año en que una fuente quedó por debajo de su propio promedio. Dos fuentes marcadas en los mismos años van al mismo grupo, se llamen como se llamen. Tres años de registros son pocos para esta comprobación, y ocho alcanzan. Una fuente que existe hace solo dos años no se puede probar así, de modo que su grupo es un juicio, y conviene anotarlo al lado.
Para cada par que aparezca, pregúntese si las dos dependían de la misma lluvia o del mismo mercado, porque la respuesta cambia lo que sirve. Una causa de clima pide una actividad que falle en otra época del año o en otro tipo de año. Una causa de mercado muchas veces no se arregla con otra actividad, porque la nueva puede venderse en el mismo año de precios bajos.
Complete el grupo de todas las fuentes o de ninguna. Una fuente sin grupo cuenta como un grupo propio, lo que supone que no comparte nada con las demás. Con dos grupos escritos y tres fuentes en blanco, el número efectivo agrupado sale alto porque nadie miró esas tres, no porque sean independientes.
Hay un límite que no tiene arreglo. El capítulo del Ipea advierte que el índice de diversificación puede quedarse quieto entre dos períodos aunque la producción haya cambiado mucho, lo que pasa cuando el cambio deja la participación de cada producto en el valor donde estaba. Cambie todos los cultivos del campo, mantenga las mismas participaciones, y el número no se mueve.
¿Cuánto cuesta diversificar?
Repartir el ingreso en más líneas tiene un costo. Mzyece y Ng’ombe usaron una encuesta nacional de hogares rurales de Zambia y midieron la diversificación por la superficie de cada cultivo. Encontraron que diversificar cultivos hace más estable el ingreso, pero baja la eficiencia técnica, es decir, se saca menos producción de la misma tierra, mano de obra e insumos. Lo atribuyen a una mayor competencia por recursos entre los distintos cultivos: la misma tierra, las mismas máquinas y la misma atención repartidas entre más actividades. Los datos son de hogares rurales de Zambia, así que el tamaño del efecto puede no valer para un establecimiento más grande, pero el mecanismo lo conoce cualquiera que maneje varias actividades.
Concentrarse también puede ser una fortaleza. Un establecimiento muchas veces se concentra en la actividad que mejor hace. Y una segunda actividad rinde más cuando aprovecha la maquinaria, la mano de obra y el conocimiento de la primera, lo que los economistas llaman economías de alcance.
El seguro y la cobertura de precio pueden hacer parte del trabajo de una segunda actividad. En las simulaciones de la OCDE, precios de sostén más altos para los cereales llevaron a los productores agropecuarios a concentrarse más en trigo, que da mayor retorno, aunque con mayor variación. El establecimiento que asegura su cultivo o cubre su precio compra parte de la estabilidad que le daría una segunda actividad, sin la exigencia de gestión de esa segunda actividad.
¿Cuánto más estable queda una combinación de cultivos? La OCDE midió cuánto varía el ingreso por hectárea de un año a otro en relación con su promedio, lo que en estadística se llama coeficiente de variación. Al comparar cultivos solos con la combinación sembrada, reporta que la reducción de esa variación cambia según el país y puede llegar a la mitad. En los números de Alemania, los cultivos solos varían entre 0,16 y 0,31, y la combinación que siembran los establecimientos alemanes queda en 0,12, más estable que el más estable de sus cultivos. En el informe, esos números figuran como simulados, no tomados de la contabilidad, así que lea el tamaño de la diferencia, no el decimal.
El canje, entonces, es un ingreso más estable contra algo de eficiencia, y sopesarlo es un juicio que solo puede hacer quien está al frente del establecimiento.
¿Por qué la participación en el ingreso no es participación en el margen?
La calculadora reparte ingreso, porque el ingreso es el número que un establecimiento saca directo de sus propios registros. La ganancia queda afuera. Una fuente puede ser un tercio de su ingreso y nada de su ganancia: novillos terminados con alimento comprado mueven mucha plata y dejan poco, mientras una línea chica y casi sin costo puede sostener el año. Entonces el número efectivo responde qué pasa con la plata que entra si una línea se corta, y no qué línea deja ganancia.
La ganancia por línea es otra cuenta, tratada en tres artículos de este sitio: el margen que usted escribe antes de que empiece el ciclo, el precio más bajo que todavía cubre sus costos y cuánto debería dejar un cultivo al terminar el ciclo. Esa separación entre ingreso y ganancia es la lectura de Rurivia sobre lo que la cuenta aguanta, no un hallazgo de las fuentes citadas acá.
Puede correr la misma calculadora sobre el margen. Para cada fuente, tome lo que quedó después de pagar los costos que existen solo por ella, y cargue esos valores en lugar del ingreso. Si el número efectivo sobre el margen sale más bajo que sobre el ingreso, el establecimiento depende de menos fuentes de lo que sugería la primera cuenta, y la línea más grande en margen es la que sostiene el año. Si sale más alto, una línea que factura mucho y deja poco hacía que la cuenta del ingreso pareciera más segura de lo que es. Una fuente que dio pérdida no entra en esta cuenta, y la pérdida ya es la respuesta sobre ella.
El número también deja afuera el tiempo. Cubre doce meses ya cerrados, así que un contrato firmado en noviembre y una línea que termina en marzo pesan igual en él, aunque uno se suma al año que viene y la otra se va. Tampoco dice cuándo entra la plata: dos fuentes iguales que cobran las dos en junio dejan al establecimiento corto de julio en adelante. Para verlo, corra la calculadora una tercera vez con doce líneas, una por mes. Con el número efectivo de meses usted ve si la caja entra a lo largo del año o en uno o dos meses.
¿Qué hacer cuando el número sale mal?
“Diversificar”, solo, no es un paso, y los estudios citados acá muestran que tiene un costo. Los pasos que siguen están ordenados por lo que cuestan, y los dos primeros suelen saltearse porque parecen demasiado baratos para contar como decisión.
Separe el comprador antes de separar el cultivo. Dos fuentes con nombres distintos y un solo comprador son una sola fuente. Un segundo comprador para el mismo producto no cambia nada en el lote y saca el riesgo de que un comprador deje de pagar y la cuenta quede vacía. No protege nada contra el precio, porque los dos compradores miran el mismo mercado, así que tenga claro cuál de los dos riesgos sacó. El comprador de cada venta va en un plan de comercialización escrito antes del ciclo, al lado del precio esperado, y ese precio sale de un registro de los precios de su zona con la fuente de cada uno.
Mueva el calendario, no solo el producto. Una fuente que cobra en otro mes ayuda a la cuenta del banco aunque esté en el mismo grupo de la calculadora. El número efectivo no cambia, pero el descubierto sí.
Prefiera la fuente cuyo año malo tenga otra causa. Es el único paso que sube el número efectivo agrupado, y no solo el simple. Pruebe a cualquier candidata: escriba el único evento que la haría fallar, y fíjese si ese evento ya está escrito al lado de su grupo más grande. Un cultivo que se pierde en la misma sequía que el principal agrega una línea a la lista y nada al número efectivo agrupado.
Cambie el tamaño de lo que ya vende antes de sumar algo, y en pocos movimientos grandes. El 3,16 del ejemplo queda por debajo del 5 que darían cinco líneas iguales, así que hay lugar dentro de ellas. Pasar 8 puntos de ingreso de la soja a la leche y al arrendamiento, 4 a cada uno, lleva el número de 3,16 a 3,85, sin actividad nueva. Una actividad nueva que valga un cuarto del ingreso lo lleva a 4,16, pero es otra actividad entera. Tres líneas nuevas de 3% cada una lo llevan a 3,78, casi el doble de ganancia por dólar movido, pero el estudio de Zambia asocia muchas líneas chicas con menos eficiencia. Las cuentas son de Rurivia.
Evalúe comprar la protección en lugar de sembrarla. Cuando la actividad concentrada es la que usted mejor hace, la alternativa a una segunda actividad es cubrir el precio o asegurar la primera, como sugieren las simulaciones de la OCDE. Dos artículos de este sitio tratan el lado del precio: qué precio le queda de verdad después de cubrirse y si conviene cerrar el precio ahora o esperar.
Decida los cambios para el ciclo que viene, no para este. La composición del ingreso se define en la siembra, no en la venta. Esa decisión va en el plan escrito de los próximos tres ciclos productivos, y el precio de cada línea va en un presupuesto a tres años con el precio supuesto por escrito.
Cuando el índice ya está bien, el riesgo es que se corra. En el estado brasileño de Espírito Santo, un trabajo de Galeano para el instituto de investigación agropecuaria del estado encontró que el índice, publicado como número efectivo, cayó de 9,12 en 2013 a 6,21 en 2022, mientras el café pasó del 38,86% del valor de la producción al 50,81%. Es un estado entero, no un establecimiento, pero la composición de un campo puede correrse igual, de a un buen año de su cultivo principal por vez. Por eso el número necesita una fecha de revisión, y no una sola medición.
¿Qué va en la hoja de una página?
En una página fechada, guardada con los planes del establecimiento, usted escribe nueve cosas que la calculadora no calcula, ya que ella solo recibe un nombre, un monto y un grupo por fuente. La página va junto a los otros registros de planificación del establecimiento, cada uno tratado en los artículos de planificación del establecimiento de este sitio.
Los doce meses medidos, y lo que en ellos no se repite. Use los mismos doce meses para todas las líneas. Al lado, anote lo que entró ese año y no va a entrar el próximo: una máquina vendida, una indemnización del seguro, un cobro del año anterior que llegó tarde, dos cosechas vendidas en el mismo año porque una se atrasó. Cada una de esas hace que una fuente parezca más grande o más chica que lo normal, y la cuenta no tiene manera de saberlo. Sin esa lista, la composición de un año pasa por la composición habitual del establecimiento.
Una línea por fuente, con el comprador nombrado. No “grano”, sino la empresa que pagó. Acá aparecen dos fuentes con un solo comprador.
El mes en que cada fuente cobra de verdad. La fecha del cobro, no la del contrato.
El último año malo de cada grupo, y si dos grupos tienen el mismo. La causa que usted escribió es lo que cree; el año es lo que pasó. Cuando dos grupos señalan el mismo año, o tienen la misma causa y son un solo grupo, o ese año fue malo por dos motivos a la vez. En los dos casos, eso cambia lo que usted siembra.
El comprador más grande, sumado entre las fuentes. Es distinto de la fuente más grande, y en establecimientos que le venden más de un producto a la misma cooperativa muchas veces es mayor.
Lo que sus fuentes comparten además del precio y del clima. Dos líneas que necesitan la misma cosechadora en las mismas tres semanas, el mismo personal en el mismo pico, el mismo galpón o la misma garantía en el banco pueden fallar juntas. Eso vale aunque sus causas de mercado y de clima sean distintas. La calculadora no tiene lugar para esto, así que solo lo ve si lo escribe acá.
El próximo paso, y por qué no comparte causa con el grupo más grande, más el mes en que traería plata por primera vez. La candidata que no pasa esta prueba queda afuera.
El disparador para rehacer la hoja, escrito como umbral, por ejemplo cualquier grupo que pase el 60% del ingreso, más una fecha del calendario para rehacerla igual. Sin fecha, el corrimiento pasa sin que nadie lo note.
Quién lleva la hoja, porque un registro sin dueño tiende a dejar de actualizarse en el segundo año.
Escriba la causa de cada grupo también en la lista de riesgos del establecimiento; qué riesgos atender primero es el tema del artículo sobre cuáles de los riesgos del campo atender primero. En el ejemplo, el grupo de grano es el 69% del ingreso (48 de la soja más 21 del maíz). Una causa capaz de golpear todo eso en un año va arriba de todo en la lista de riesgos, y no solo en una hoja de ingresos.
Por dónde empezar
Tome los extractos bancarios del año pasado y anote al lado de cada depósito de dónde vino. Ese paso solo, antes de cualquier cuenta, es lo que les falta a muchos establecimientos, y muchas veces aparece una línea que nadie contaba como ingreso. Sume cada fuente, corra los números en la calculadora y después haga la parte que la calculadora no hace: escriba, al lado de cada línea, el único evento que la haría fallar. Cuando dos líneas tengan la misma respuesta, póngales a las dos la misma palabra de grupo. Saber de qué depende el establecimiento antes de un año malo es parte de administrarlo, y la página de gestión de establecimientos de este sitio trata el resto.