El productor agropecuario que lee la baja del fósforo en el informe como pérdida de fertilidad puede comprar fertilizante que el suelo no pide. En un ejemplo, un productor agropecuario con 300 hectáreas de alfalfa para un tambo en Bolívar, provincia de Buenos Aires, ve el fósforo bajar de 7 a 6 miligramos por kilo (mg/kg). Aplica 30 kg de fertilizante fosfatado, medido como P2O5, por hectárea. Son 9.000 kg a $ 2.000 por kg, o $ 18.000.000. Antes de fijar una dosis, copie cada informe en una página por lote y trace una línea donde cambió el laboratorio, el método, la unidad, la profundidad o el mes. Todos los valores de este ejemplo son inventados.
El suelo no cambió. El informe del año pasado era de un laboratorio y el de este año es de otro, y el nuevo no imprime el método de análisis. Una baja de 1 mg/kg es menor que la dispersión entre laboratorios. En la ronda 2023 del PROINSA, el programa interlaboratorio del MAGyP de Argentina, participaron 121 laboratorios, y 117 informaron el fósforo extraíble de la muestra A. El valor de referencia del fósforo extraíble fue de 5,97 mg/kg, con un desvío estándar de 1,41 mg/kg entre laboratorios. Con esa dispersión, el informe solo no alcanza para decir que el suelo cambió.
¿Qué lotes tienen análisis vigente, y desde hace cuánto?
Nadie lo sabe hasta que se lista cada lote con la fecha de su último muestreo. Los informes están archivados, pero la lista casi nunca existe, y la respuesta de memoria olvida un lote. En el ejemplo, las 80 hectáreas arrendadas hace dos campañas nunca se muestrearon, porque el arrendatario creyó que el dueño tenía un informe y el dueño creyó que el arrendatario iba a muestrear. El lote que se dividió en dos cuando cambió el cultivo sigue muestreándose como uno solo.
No hay un intervalo único para todos los lotes. La Embrapa, el organismo público de investigación agropecuaria de Brasil, indica repetir el muestreo cada 3 a 5 años en áreas con cultivos perennes y una vez al año en áreas de cultivo intensivo. El intervalo de su establecimiento lo elige con su ingeniero agrónomo y lo escribe arriba de la lista, donde cada fecha puede leerse frente a él.
El intervalo también define cuánto tiempo pasa sin verse un cambio en la fertilidad. Un cambio puede empezar cualquier día entre dos análisis, y por eso queda sin verse, en promedio, la mitad del intervalo.
La misma cuenta, en días, está en cuánto tarda en enterarse de que algo salió mal. Escriba la lista hoy: una línea por lote, con el nombre, la fecha del último análisis y los años transcurridos.
¿Por qué el mismo suelo da dos números?
Un análisis de suelo es dos cosas a la vez: la solución que saca el nutriente de la muestra, llamada extractante, y la forma en que el laboratorio mide lo que salió. Dos métodos pueden dar números distintos para el mismo suelo. En Argentina, según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), son solo dos los métodos normalizados para el fósforo extraíble: Olsen y Bray Kurtz 1. El INTA recomienda acordar, al solicitar el análisis, cuál es el método de extracción a emplear.
En el ejemplo, el informe nuevo ni siquiera dice cuál usó. La dispersión de la muestra A del PROINSA muestra cuánto pueden separarse dos laboratorios, y esa muestra tenía un valor de referencia cercano al del ejemplo; con otra muestra, el desvío puede ser distinto.
No convierta usted un resultado en otro. Su parte es copiar el nombre del método al lado de cada resultado. Cuando el informe no lo imprime, como en el ejemplo, deje el espacio vacío y escriba quién llama al laboratorio. Qué método usar, y qué significa el número, es tarea del ingeniero agrónomo que firma la recomendación.
¿Copio el número o la calificación (bajo, medio, alto)?
Copie el número. La calificación es la escala de quien imprimió el informe. La Universidad de Minnesota escribe que un laboratorio puede usar el rango de valores que elija. La misma guía dice que el número es un valor índice, y no la cantidad del nutriente disponible ni presente en el suelo.
La tabla de Minnesota, que expresa el fósforo en ppm, muestra cuán lejos pueden quedar dos escalas. Para el fósforo, 12 ppm es medio en la escala de los métodos Bray y Mehlich III y alto en la escala del método Olsen, uno de los dos métodos normalizados en Argentina.
Un informe de otro laboratorio puede imprimir otra calificación para el mismo número. Copiado con su unidad y con su método, el número todavía se compara al año siguiente. La calificación, no.
¿Qué más debe quedar igual de un año al otro?
La unidad, la profundidad, el mes y el laboratorio. Los laboratorios informan en dos unidades, y Minnesota da la conversión: ppm por 2 dan libras por acre. Sin la unidad, una misma muestra figura como 6 en un informe y como 12 en otro. Copie la unidad tal como está impresa, en la misma fila del número, y no la convierta a la que usted conoce.
La profundidad también forma parte del número. El INTA recomienda tomar muestras de los 20 cm superficiales. La Embrapa indica, para pasturas y cultivos perennes, dos capas, de 0 a 20 cm y de 20 a 40 cm. El NRCS, el Servicio de Conservación de Recursos Naturales de Estados Unidos, pide, en los análisis de salud del suelo, la misma profundidad, de 0 a 15 cm, en cada recolección. Las guías difieren en los centímetros; lo que vale es que cada informe traiga su profundidad y que se repita. Un informe de 0 a 20 cm y otro de 20 a 40 cm de la misma alfalfa comparan dos capas distintas de suelo.
El NRCS pide además la misma época del año en cada recolección y el mismo laboratorio a lo largo del tiempo, porque los laboratorios suelen tener instrumentos o protocolos distintos que afectan los resultados. Copie la fecha de muestreo con el mes, y no solo el año, para poder atribuir la diferencia entre dos años al suelo o al calendario.
¿Qué copio primero, y quién firma la página?
Abra el informe más reciente del lote por el que alguien preguntó último y copie los seis datos de abajo. Cada uno responde una pregunta que alguien va a hacer después, y el dato vacío deja esa pregunta abierta.
| Dato en la página | Copiado de | Qué se rompe cuando queda vacío |
|---|---|---|
| Fecha de muestreo | Encabezado del informe | Nada puede llamarse vigente ni vencido, y dos informes no se ordenan |
| Profundidad muestreada | Encabezado del informe, junto al número de muestra | Dos capas distintas de suelo se comparan como si fueran una |
| Laboratorio | Encabezado o membrete del informe | Nadie a quien consultar, y ninguna forma de saber cómo mide el laboratorio |
| Método junto a cada resultado | Tabla de resultados, al lado del nutriente | Nadie sabe si dos números del mismo lote se comparan |
| Número y unidad tal como están impresos | Tabla de resultados, copiados sin conversión | Un valor en una unidad se lee contra un rango escrito en otra |
| Nombre de quien leyó y la fecha | Escrito a mano por quien leyó los resultados | Nadie en el establecimiento responde por el resultado |
Cuando el lote tiene informes anteriores, copie cada uno debajo como un bloque nuevo con su fecha, y trace una línea donde cambió el laboratorio, el método, la unidad, la profundidad o el mes. En el ejemplo, la línea cae entre 2025 y 2026 porque cambió el laboratorio y el informe nuevo no imprime el método; el espacio queda vacío, con el nombre de quien va a llamar.
Quien leyó el informe firma el pie de la página con la fecha y anota qué recomendación respaldó el informe. Escribir las condiciones junto a la medida es el mismo hábito de una evaluación de compactación registrada con fecha. Una página así para cada lote es un registro que otra persona encuentra y lee, y en él se apoya la gestión de establecimientos. La sección de producción de esta biblioteca reúne los demás registros de producción.
Deje vacío lo que el informe no trae. Un número escrito de memoria parece una respuesta y nadie puede verificarlo, mientras que un vacío con nombre y fecha al lado dice quién va a llamar.