La demora en enterarse es la cantidad de días que pasan entre que arranca un problema en el campo y alguien se entera. Usted calcula la suya en unos diez minutos. Busque los tres últimos problemas que le costaron plata al campo, anote la fecha en que arrancó cada uno y la fecha en que alguien se enteró, y promedie las tres diferencias. En promedio, cuando se encuentra un problema, ya lleva la mitad del tiempo entre dos controles. Con un control cada 30 días, se encuentra a los 15 días. A 80.000 pesos por día supuestos (reemplácelos por los suyos), son 1.200.000 pesos por un solo problema. La decisión es cada cuánto controlar cada cosa.
¿Por qué la demora es al menos la mitad del intervalo?
Si usted controla algo cada 30 días, y un problema puede arrancar cualquier día con la misma chance, encuentra el problema promedio 15 días después de que arrancó. La cuenta vale para una aguada y para un tanque de gasoil.
Mirar con más atención al controlar no achica esa espera: un problema que solo el control detectaría espera hasta el control siguiente.
La mitad del intervalo es también el mejor caso, porque supone que alguien ve el problema la primera vez que mira. Quien controla cada 7 días queda en tres días y medio, siempre que el control encuentre el problema. El intervalo cambia cuando alguien decide cambiarlo, y por eso elegirlo es una decisión de planificación.
La cuenta vale también cuando el intervalo se mide en años. El suelo muestreado cada cuatro años muestra un cambio de fertilidad que, en promedio, ya tiene dos años. La guía de qué lotes están sin análisis de suelo arma, en una tarde, la lista de los lotes que ya pasaron ese intervalo.
¿Cada cuánto mandan controlar las guías publicadas?
Las guías dan el intervalo de algunos controles y ninguno para otros. La mitad de cada intervalo publicado es la edad promedio del problema cuando alguien lo encuentra.
| Qué se controla | Intervalo publicado | Edad promedio del problema cuando se encuentra |
|---|---|---|
| Vaca en ordeñe, inspección de bienestar | Al menos una vez por día | Medio día |
| Maíz, monitoreo de plagas antes de la polinización | Cada 7 días | 3 a 4 días |
| Tambo, control lechero mensual | 22 a 37 días entre controles | 11 a 19 días |
| Hacienda de carne extensiva en el norte de Australia, cuando se junta en el corral | Unas dos veces por año | Unos 3 meses |
| Ganado lechero en general, inspección de bienestar | Sin número fijado | Depende del intervalo que fije el campo |
La Organización Mundial de Sanidad Animal fija normas de bienestar animal para los países miembros. Su código dice que la vaca en ordeñe debe inspeccionarse al menos una vez por día. Para el ganado lechero en general pide inspección en intervalos apropiados al sistema de producción y a los riesgos para la salud y el bienestar de los animales. Eso deja a cada campo fijar su propio número.
Las directrices internacionales de control lechero toman como referencia un control cada cuatro semanas y admiten de 22 a 37 días entre uno y otro. En el extremo más largo, Meat and Livestock Australia (organismo australiano de la carne) dice que los campos del norte juntan la hacienda por lo general dos veces al año. Juntar la hacienda dos veces por año no quiere decir revisar cada animal dos veces, y para un animal solo el intervalo puede ser todavía mayor.
¿Cuántos días de aviso deja un control de cultivo?
En cultivos hay una guía que liga el intervalo a los días de aviso antes del daño, algo que las normas de ganadería de arriba no hacen. En Ontario (Canadá), el ministerio provincial de agricultura (OMAFRA) indica recorrer los lotes de soja cada 7 a 10 días hasta hallar pulgones, y cada 3 a 4 días cuando se acercan al umbral. El pulgón de la soja es un insecto pequeño que se alimenta de la savia de la planta.
El umbral es de 250 pulgones por planta, en aumento en el 80 por ciento de las plantas, entre los estadios R1 y R5 (de la floración al comienzo del llenado de granos). OMAFRA dice que ese conteo da unos 7 a 10 días de anticipación antes de que lleguen al nivel de daño económico, el punto donde el costo de controlar iguala el rendimiento perdido.
Si los pulgones pasan el umbral justo después de una recorrida, un intervalo de 10 días los encuentra 10 días más tarde y se gastó toda la anticipación. Un intervalo de 4 días los encuentra dentro de los 4 días y deja al menos 3 de los 7 días. Por eso la guía acorta el intervalo a medida que el conteo se acerca al umbral.
Un campo de Bahía Blanca (Buenos Aires) hace la misma cuenta con su propia plaga. Si recorre sus lotes cada 10 días, una plaga que pasa el umbral justo después de una recorrida espera hasta 10 días; con una recorrida cada 4 días, hasta 4. Sus días de aviso dependen de su cultivo y de su plaga, no de los de Ontario.
El manual de monitoreo del maíz de la University of Wisconsin (Estados Unidos) razona igual. Indica programar las visitas para detectar el aumento de la plaga apenas se alcanza el umbral económico. El umbral económico es el conteo de plaga a partir del cual aplicar paga lo que cuesta. La visita es semanal hasta la polinización y de unos diez días después de ella, porque entonces es poco probable que la plaga pase el umbral entre dos visitas.
Estas cifras son de una plaga en una provincia, y solo el razonamiento vale para usted. Vea cuántos días pasan entre que el problema empieza a costar plata y el punto en que actuar ya no la salva, y mantenga el intervalo más corto que eso.
¿Ver la hacienda todos los días es lo mismo que saber?
No, y un estudio alemán midió la diferencia. Veterinarios evaluaron las vacas rengas en tambos de tres regiones de Alemania y compararon el resultado con la estimación de cada productor agropecuario. En promedio, ellos sabían de apenas el 45,3%, el 24,0% y el 30,0% de sus vacas rengas, en el norte, el este y el sur.
Esos productores agropecuarios pasan al lado de sus vacas todos los días y el problema está a la vista, y aun así, en el este, sabían de apenas una vaca renga de cada cuatro. Los veterinarios revisaron las vacas y contaron; los productores agropecuarios estimaron. El estudio contó vacas rengas, no días, y no dice cuánto tiempo pasó inadvertida cada una. Muestra que una mirada diaria puede dejar pasar la mayor parte del problema, y por eso la mitad del intervalo es la demora promedio más corta que un campo puede tener.
¿Qué anota primero, y cuánto tarda?
La fecha en que alguien se enteró suele estar en un mensaje o en una orden de servicio. Una factura o un parte diario sirve para llegar cerca de la fecha en que arrancó el problema.
El gasoil y las máquinas son dos puntos donde se puede controlar a intervalo fijo con registros que el campo ya guarda. El gasoil comprado contra el horómetro compara, máquina por máquina, el gasoil comprado con las horas que trabajó cada una. La diferencia tiene causas comunes para descartar antes de pensar en un robo, como un medidor fallado o una entrega equivocada. El intervalo de servicio de fábrica compara ese intervalo con el horómetro, para ver cuántas horas de atraso lleva cada máquina.
La demora en enterarse convierte una preocupación vaga en una decisión con nombre. “Habría que estar más encima de las cosas” no se le puede asignar a nadie ni controlar el mes que viene. “Quien llena los bebederos pasa a controlarlos cada dos días, y no más cada cuatro, y medimos la demora de nuevo dentro de un mes” sí. Acortar un intervalo empieza por decidir quién controla y cada cuánto. Para las otras rutinas que sostienen un campo, empiece por la guía de gestión de establecimientos.