¿Busca el margen bruto de la soja por hectárea para saber si la campaña conviene? El número publicado es el promedio de otro campo y cambia con la fecha. Para la soja de primera 2023/24 en campo arrendado, la SAGyP proyectaba en diciembre de 2023 una pérdida de US$ 57,40 por hectárea, en el promedio del país. En la cosecha, en mayo de 2024, el margen obtenido fue de US$ 32,41. Por eso, antes de sembrar, escriba su margen por hectárea para cada cultivo, con la cuenta, las filas que descuenta y la fecha. En la cosecha, anote lo obtenido al lado: esa comparación muestra de dónde vino la diferencia y qué cambiar en la campaña siguiente.
¿Por qué el margen bruto publicado no es el suyo?
Porque es la cuenta de un campo típico, con el rinde, el precio y los gastos de otro, y cambia con la fecha. El margen bruto, acá, es lo que entra por la venta de una hectárea menos los gastos de producirla: los gastos directos del cultivo, la cosecha y la comercialización. Cuando los gastos superan la venta, el margen se vuelve pérdida.
No entran la tierra propia, la amortización de las máquinas ni los gastos de estructura. En campo arrendado, el alquiler también se descuenta.
El número cambia también con la zona. En el maíz 2023/24 en campo propio, la SAGyP esperaba en diciembre US$ 290,08 por hectárea en Núcleo Norte y obtuvo en marzo de 2024 US$ 441,48. En Santa Fe Norte esperaba US$ 31,91 y obtuvo una pérdida de US$ 69,35, por la caída de precios y de rindes.
Para seguir el razonamiento, piense en un establecimiento con soja de primera en campo propio. En diciembre de 2023 escribe la hoja de la soja con los promedios del país que publicó la SAGyP para ese mes, como si fueran los suyos; esa elección es del ejemplo. La SAGyP calcula en diciembre, con la siembra hecha y los gastos pagados; en su campo, la hoja va antes. En campo propio no se descuenta alquiler, por eso el margen es mayor que en el arrendado. Use el número publicado para comparar, nunca como su meta.
¿Por qué escribirlo antes de sembrar, y no en la cosecha?
Porque, cuando aparece el resultado, el recuerdo de lo que usted esperaba se corre hacia él. Cassar y Craig, en 2009, siguieron a 198 personas que habían dicho qué chance tenía de empezar a funcionar el negocio que abrían y que después abandonaron. Consultadas más tarde, recordaron un número bastante más bajo que el que habían dado.
Eran personas abriendo un negocio, no productores agropecuarios recordando un margen. Quien conoce el resultado también simplifica la explicación. En la revisión de Roese y Vohs sobre el sesgo retrospectivo, de 2012, las personas se quedan con una sola causa y confían demasiado en su propio juicio. En el campo, el año bueno se vuelve mérito y el malo, clima.
Escriba la hoja, con la fecha, antes de comprar los insumos.
¿Qué va en la hoja?
Un cultivo por hoja, en papel o planilla, con cinco cosas: la cuenta, las filas que descuenta, el margen esperado por hectárea, la fecha y lo que el número deja afuera. En un manual de gestión agropecuaria de la provincia de Buenos Aires, el margen bruto se calcula un cultivo por vez, antes de la campaña para planificar y después para controlar el resultado.
Nombre las filas, no la categoría: dos personas con las mismas facturas y dos listas distintas llegan a dos márgenes distintos. Escriba en la misma hoja lo que el número deja afuera. Acá, el margen todavía tiene que pagar la tierra propia, la amortización de las máquinas, el retiro de la familia y los intereses.
Escriba ahora la hoja de la próxima campaña, una por cultivo.
En la cosecha, ¿cómo se lee la diferencia?
Anote lo obtenido al lado de cada fila de la hoja y vea cuánto sumó o restó cada una al margen, en dólares por hectárea. El total solo esconde la causa.
| Fila | Escrito en diciembre de 2023 | Obtenido en mayo de 2024 |
|---|---|---|
| Rinde | 2.850 kilos | 3.210 kilos |
| Precio de la tonelada | US$ 300 | US$ 312,10 |
| Ingreso | US$ 855 | US$ 1.001,84 |
| Cosecha y comercialización | US$ 221,60 | US$ 278,64 |
| Gastos directos | US$ 298,19 | US$ 298,18 |
| Margen bruto | US$ 335,21 | US$ 425,02 |
Quien mira solo el total lo llama un buen año. En la hoja, usted ve que el rinde sumó US$ 108 por hectárea y que una parte se fue en gastos. Fuera de la Argentina, el total esconde la causa de la misma manera. En el centro de Illinois, en tierra arrendada, el presupuesto de la soja escrito en septiembre de 2024 preveía una pérdida de US$ 50 por acre (unas 0,4 hectáreas). Era después de todos los gastos y del alquiler. El resultado de 2025 dejó una ganancia de US$ 15, con la venta del cultivo igual a la presupuestada; la diferencia vino de los pagos del gobierno y del seguro.
Debajo de cada fila, escriba la causa de la diferencia y como máximo otras dos o tres que también la explicarían. Roese y Vohs informan que pensar en otras explicaciones funciona mejor cuando usted se limita a dos o tres.
¿Qué decide la comparación para la campaña siguiente?
Cambie en la hoja de la campaña siguiente la fila que se desvió por una causa que puede volver. Una diferencia de precio cambia la fila de precio, no la superficie. Una diferencia de rinde o de gastos que se repite en el mismo lote, propio o arrendado, es señal para cambiar el manejo o la superficie.
La guía de gestión agropecuaria de la FAO dice que, para decidir si sigue con un cultivo o siembra otro, el productor agropecuario puede comparar el margen bruto de los dos. Antes, hay que contar el trabajo de la familia. Compare las hojas de dos cultivos solo si descuentan las mismas filas.
En el ejemplo, la fila que más se desvió fue el rinde, y para arriba: 12,6% más que el de la hoja. Esa campaña, el rinde promedio del país fue 6,8% más alto que el de los últimos cinco años, así que una sola campaña no dice qué rinde esperar. Los gastos de cosecha y comercialización suben con el rinde y el precio, y se escriben con los de la hoja. Espere dos campañas en el mismo lote antes de cambiar la superficie. Eso es una recomendación.
Archive la hoja donde se va a escribir la próxima y marque en el calendario la fecha en que va a controlarla.
Por dónde empezar
Antes de esta hoja viene el precio de indiferencia; para un alquiler o un crédito de tres campañas, vea cómo presupuestar sin pronóstico.
La misma columna, la hoja al lado de lo obtenido, sirve para cualquier otra fila de la gestión de establecimientos.